Copa Asiática 2019: Japón, con la apuesta ofensiva para volver a celebrar

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El máximo ganador del torneo continental buscará su quinta corona bajo la conducción de Jaime Moriyasu, quien le imprimió mayor vocación de ataque a un equipo tradicionalmente caracterizado por su solidez defensiva. En el Grupo F, es el gran favorito frente a Uzbekistán, Omán y Turkmenistán.

JAPÓN: CON UNA MIRADA MÁS OFENSIVA PARA RECUPERAR LA GLORIA

El fútbol japonés se ha construido alrededor de la solidez defensiva y la organización en los últimos años, pero con el nuevo entrenador Hajime Moriyasu quitándose los grilletes y adoptando un estilo de juego más agresivo, los ‘Samurai Blue’ esperan iluminar la Copa Asiática con goles.

En cinco partidos amistosos con el ex mediocampista internacional Moriyasu hasta ahora, Japón ha acumulado cuatro victorias y un empate, marcando 15 goles en el camino.

Lo más destacado de su corto tiempo en el cargo fue una victoria 4-3 sobre Uruguay en octubre, donde el estilo de juego más expansivo de Japón estuvo allí para que todos lo vean.

Moriyasu se ha mantenido con la misma formación que su antecesor Akira Nishino, quien reemplazó a Vahid Halilhodzic en abril antes del Mundial, con tres centrocampistas atacantes detrás de un delantero central.

Moriyasu, sin embargo, ha cambiado de mentalidad y le ha pedido al trío que ataque con más compromiso y amenaza.

Detrás del experimentado Yere Osako, delantero de Werder Bremen, los tres preferidos de Moriyasu, Ritsu Doan, Shoya Nakajima y Takumi Minamino, tienen solo 18 partidos jugados con Japón.

Minamino, de Salzburgo, tiene cuatro goles desde que Moriyasu se hizo cargo, pero Nakajima, de 24 años, es el ‘bajito’ que ha llamado la atención, con su ritmo y su visión.

Un 4-0 ante Kirguistán en su prueba previa final marcó una tercera valla invicta en cinco juegos para la defensa de Japón, dirigida por el capitán Maya Yoshida.

Yoshida fue el único hombre en el equipo más reciente de Moriyasu con más de 50 jugadores y, junto con los mediocampistas Yuto Nagatomo y Gaku Shibasaki, es uno de los dos jugadores que ha participado en una Copa Asiática.

UZBEKISTÁN: POR EL SALTO DE CALIDAD CONTINENTAL

El juego de pases ha convertido a Uzbekistán en un habitué de la Copa Asiática desde que la nación surgió tras la ruptura de la Unión Soviética. Pero en 2019 buscará dar finalmente un paso más allá.

Con una semifinal en 2011 como mejor actuación, el equipo dirigido por el experimentado argentino Héctor Cúper intentará dar el salto.

El mediocampista versátil Odiljon Xamrobekov fue la figura del elenco uzbeco que ganó la Copa Asiática Sub 23 en 2018 y será uno de las piezas clave de Cúper.

Uzbekistán no tuvo un 2018 estelar, pero no debería tener complicaciones para avanzar a la siguiente ronda, incluso por detrás de Japón.

OMÁN: CON LA ILUSIÓN DE AVANZAR A OCTAVOS

Bajo el mando del exentrenador de Australia, Pim Verbeek, Omán ganó el disputado título de la Copa del Golfo a principios de 2018 y tomó confianza de ese rendimiento y varios otros fuertes

Omán nunca ha avanzado más allá de la fase de grupo del campeonato continental en sus tres presentaciones anteriores, pero el pragmático Verbeek ha construido un equipo sólido que mezcla juventud y experiencia en igual medida.

TURKMENISTÁN: EL REGRESO YA ES UN PREMIO

Turkmenistán regresó a la Copa Asiática por primera vez desde 2004, cuando fueron eliminados en su debut en la fase de grupos de la competencia.

Entrenado por Yazguly Hojageldyyew y construido alrededor del equipo Altyn Asyr que llegó a la final de la Copa AFC de 2018, Turkmenistán aseguró su lugar el torneo al terminar segundo en su grupo de clasificación detrás de Bahrein.

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