Januzaj decide el partido que nadie quería ganar

Rusia 2018

Bélgica aterriza en la parte difícil del cuadro del Mundial tras acabar primera de grupo casi sin querer.

 

El formato del Mundial invita a la perversión, como la que perpetraron Inglaterra Bélgica en Kaliningrado. Las dos selecciones, ya clasificadas, se jugaban el primer puesto del grupo en uno de los partidos teóricamente más atractivos de la primera fase y que se acabó convirtiendo, por momentos, en un vergonzante espectáculo silbado incluso por los aficionados. Nadie quería ganar porque el único premio de acabar primero suponía ir a parar a la parte más difícil del cuadro. Un caramelo repleto de cianuro que se acabaron quedando los belgas porque a Januzaj le dio la gana.

La grada del estadio de Kaliningrado lamentó haber tenido que presenciar semejante simulacro de partido y no ocultó su malestar. Coger un avión desde Birmingham o desde Bruselas, cruzarse Europa e invertir un buen dinero en las entradas debió ser desesperante para más de un aficionado tras lo visto sobre el césped.

Las declaraciones de los dos seleccionadores en las horas previas no hacían presagiar nada bueno de cara a un partido tan extraño por las circunstancias en las que tenía lugar. Evitar a Brasil, Francia o Argentina sólo tenía un camino: acabar segundo de grupo. Las alineaciones de ambos confirmaron los peores pronósticos. Hasta nueve cambios introdujo Roberto Martínez en Bélgica en su once y siete Southgate en Inglaterra.

Con la clasificación en el bolsillo, nadie les podrá reprochar dar oportunidades y rodaje a sus suplentes, incluso con el primer puesto en juego. Una decisión con doble lectura, ya que los menos habituales no iban dejarse llevar en quizás la única ocasión de convencer a su entrenador de que merecen más minutos.

Empezó animado el choque, con un par de llegadas por bando. Pero fue todo una simple puesta en escena, porque los pases horizontales se apoderaron del partido con facilidad, provocando los primeros pitidos. Apenas destellos de Tielemans en Bélgica y la lucha de Vardy en Inglaterra podían salvarse.

Los ingleses ocupaban momentáneamente el primer puesto. Empatados a goles y goal average con los belgas, haber visto una amarilla menos les otorgaba ese honor. Otra perversión del formato mundialista, que podría haber propiciado alguna entrada pasada de vueltas en la recta final simplemente para ver una tarjeta y acabar segundos. Pero Tielemans y Dendoncker fueron amonestados ya en la primera parte y sentenciaron ese discutible marcador (5-2).

La calidad de Januzaj decidió iniciar -y acabar- las hostilidades y poner fin acabar con la farsa sobre el césped. El choque ya estaba en la segunda parte y el joven talento belga lanzó un mensaje a su entrenador con un zurdazo de lujo que se coló en la portería de Pickford. El premio fue ser sustituido antes del final por Mertens, destinado a ser titular en octavos.

El tanto belga despertó algo a Inglaterra y tampoco pareció que a Bélgica le importara demasiado que le atacaran. Haber encajado un gol les hubiera devuelto a la ansiada segunda posición. A Rashford le extendieron la alfombra roja pero ni así fue capaz de batir a Courtois, la cara más conocida en el once belga. No hubo manera de igualar las fuerzas -y “tampoco pasa nada”, debió pensar Southgate-, y a los pross ya les espera Colombia en octavos. Que no se les atragante el café o se acordarán de lo sucedido en Kaliningrado. Nada le reprocharán a Bélgica, que cumplió al menos con su cometido, marcó un gol y se medirá a Japón.

Ficha técnicaInglaterra, 0 – Bélgica, 1

Inglaterra: Pickford; Jones, Stones (Maguire, m.46), Cahill; Alexander-Arnold (Welbeck, m.79), Loftus-Cheek, Dier, Delph, Rose; Rashford y Vardy.

Entrenador: Gareth Soughgate.

Bélgica: Courtois; Dendoncker, Boyata, Vermaelen (Kompany, m.74); Chadli, Tielemans, Dembele, Thorgen Hazard; Janyzaj (Mertens, m.86), Fellaini; y Batshuayi.

Entrenador: Roberto Martínez.

Goles: 0-1, M.51: Januzaj.

Árbitro: Damir Skomina (SVN). Amonestó con tarjeta amarilla a Tielemans (m.19) y Dendoncker (m.32).

 

Fuente: lavanguardia.com

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