La revolución rusa va en serio en su Mundial

Rusia 2018

Los anfitriones son virtualmente equipo de octavos de final tras su victoria convincente ante Egipto.

 

Esta Rusia va en serio. Atrás quedan las flojas actuaciones de las últimas grandes citas y de los malos resultados en la preparación de su expectante y ansiado Mundial, que dejaban más dudas que certezas. Hasta el momento no da signos de debilidad, si bien es cierto que la euforia que se respira en todo el país debe relativizarse al no haberse medido todavía con ningún rival de entidad.

Aun así, nadie pensaba que los anfitriones saldarían sus partidos con tanta determinación en el arranque de la Copa del Mundo. Si la víctima el primer día fue Arabia Saudí con una manita, esta vez le tocó a la Egipto de Mohamed Salah. Ni la sensación de la temporada con el Liverpool pudo contener la marcha triunfal de los rusos en la segunda mitad. Con un aplastante 3-1 se meten virtualmente en octavos de final y dejan a la cuneta a los faraones a no ser que los saudíes saquen con alguna ayuda divina algo contra Uruguay.

Tanto Salah como todo su país se acordará durante mucho de Sergio Ramos. Egipto tuvo de tirar de su estrella a pesar de no estar ni mucho menos al cien por cien de su lesión en el hombro. Un contratiempo que se traduce en impotencia, pues las posibilidades reales del equipo norteafricano pasaban por ver sobre el campo la mejor versión de Salah. Marcó el gol del honor de penalti -uno más gracias al VAR-, pero su grado de peligrosidad por su talento no fue acompañado por su físico ni por el resto de sus compañeros.

Por su parte, Rusia salió con ganas de demostrar que la goleada en su debut ante la débil y anárquica Arabia Saudí no debía desmerecerse ni mucho menos por la debilidad del rival. Stanislav Cherchesov introdujo cambios en ataque que le dieron un resultado soñado; uno obligado por la baja por lesión de Dzagoev. Cheryshev, protagonista en el primer partido, ocupó su lugar para ser nuevamente vital con otro gol, el tercero que le permite igualar a Cristiano Ronaldo como máximo goleador.

Pero la gran variante ganadora fue la presencia de Dzyuba como referente: 194 centímetros de altura con la intención de ser una amenaza constante para la zaga egipcia. Acertó el seleccionador de lleno con la elección del delantero del Arsenal Tula, un jugador que había desaparecido los últimos años de las convocatorias pero que tras su exhibición de poderío aéreo y juego de espaldas costará quitarle del ataque. Autor del tercer gol y clave en el primero, fue un quebradero de cabeza incontrolable para los hombres de Héctor Cúper.

Rusia es sin duda el combinado al que se le ha visto más metido en lo que va de Mundial. Desde el primer minuto al último. Intensa, enérgica y con ganas de agradar a su público ensordecedor, San Petersburgo fue testimonio de cómo es capaz de intimidar sobre el campo. Los centros laterales y el balón parado fueron la consigna de Cherchesov que sus soldados siguieron a rajatabla. Ello supuso un bombardeo constante en el área de El Shenawy, que junto a los suyos resistió dignamente durante el primer tiempo.

El segundo fue otra historia, condicionado sobre todo por el tempranero gol en propia puerta de Fatih. El defensa, tremendamente preocupado con Dzuyba, quiso ganarle la posición y con el forcejeo terminó enviando el balón al fondo de su propia red. El estadio del Zenit estalló por completo. El sueño de los octavos empezaba a ser real.

Sin tiempo de reacción, Cheryshev aprovechó una sensacional maniobra del lateral Fernandes para dar la puntilla a Egipto. Como si de una ventisca siberiana se tratara, poco después Dzyuba obtuvo el premio a su fenomenal trabajo. Se apoderó de un balón caído del cielo, sorteó a un defensa y definió a las mil maravillas. 3-0 y gritos de locura hasta en el Kremlin.

El VAR tuvo tiempo de volver a sacar pecho con una falta a Salah que se había señalado fuera del área y era dentro. El MVP de la Premier pudo al menos marcar el gol del honor antes de despedirse prácticamente del Mundial. Una mala noticia para el fútbol minimizada por una revolución rusa que empieza a tomar forma y que quiere dar que hablar en casa un siglo después.

Ficha técnicaRusia, 3 – Egipto, 1

Rusia: Akinféev; Mario Fernandes, Ignashévich, Kutepov, Zhirkov (Kudriasov, min. 86); Zobnin, Gazinski; Samédov, Golovin, Cheryshev (Kuziaev, min. 74); y Dyuba (Smólov, min. 79).

Entrenador: Stanislav Cherchesov.

Egipto: El Shenawy; Fathy, Gabr, Hegazy, Abdelshafy; Elneny, Hamed; Salah, Elsaid (Amr Warda, min. 63), Trezeguet (Ramadan Sobhy, min. 67); y Marwan (Kahraba, min. 81).

Entrenador: Héctor Cúper.

Goles: 1-0, M.47: Ahmed Fathy, en propia meta. 2-0, M.59: Cheryshev. 3-0, M. 62: Dzyuba. 3-1, M. 73: Salah, de penalti.

Árbitro: Enrique Cáceres (PAR). Amonestó a Trezeguet (min. 56) y Smolov (min. 84).

 

Fuente: lavanguardia.com

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