Los germanos comenzaron mejor. Su juego de triangulaciones prevaleció sobre el ímpetu que pretendió imponer el anfitrión, y así lograron llevar el juego al campo contrario. Curiosamente, un bombazo de Julian Brandt en el travesaño a los 10′ marcó un punto de inflexión en la primera etapa.

Porque fue a partir de ese sacudón que Brasil creció. Por un lado, Renato Augusto impuso condiciones en el medio, pero también crecieron Neymar y Luan. De hecho, Niklas Suele cruzó su cuerpo a tiempo para evitar el gol tras un disparo mordido del propio Luan.

La Canarinha coronó su mejor momento con un hermoso tiro de libre de Neymar, quién colocó el balón en un ángulo para abrir el marcador (1-0, 27′).

Dominio alternado, tensión total
Alemania asimiló rápido el golpe y retomó el control de las acciones. Es cierto que no tuvo lucidez en los metros finales, pero hizo valer su buen uso del balón parado. En uno se lució Weverton para desviar otro un potente disparo de Brandt tras un córner; en otro, el travesaño le negó el tanto a Sven Bender.

Los europeos mantuvieron el dominio en el inicio del complemento, un poco por mérito propio, otro tanto por el quedo de Brasil, a esta altura un espectador del desarrollo. Por eso no sorprendió a nadie cuando Maximilian Meyer apareció sólo en el área para rubricar una buena jugada colectiva con un remate cruzado (1-1, 59′).

Recién al promediar el segundo tiempo Brasil recuperó el equilibrio. Con Neymar como lanzador, encontró espacios a la espada de los zagueros alemanes y empujó a al rival contra su área. Si bien es cierto que no creó situaciones claras, apenas si pasó zozobra en defensa con algún contraataque aislado. Así llegaron el alargue.

Brasil corrió con el peso del desarrollo en la prórroga, pero Alemania siempre estuvo atenta a salir de contra. Tras un pase largo casi anota Bendter, pero su intento se perdió encima del horizontal.  Sin embargo, la más clara estuvo en los pies de Felipe Anderson, quien perdió en el mano a mano con el arquero Timo Horn tras gran pase de Neymar a los 108′.

La tensión reinante se trasladó la tanda de penales, donde Weverton, tras estar muy cerca tres veces antes, detuvo a Nils Petersen el quinto disparo alemán. La responsabilidad del quinto remate brasileño le correspondió a Neymar, quién engañó a Horn para desatar el festejo más esperado en el Maracaná.

Fuente: FIFA.com