Hay que aumentar la base

Por Pancho Eguiluz (@panchoeguiluz)*

Cuando terminó la participación chilena en Sudáfrica 2010 -eliminados, cuándo no, por Brasil-, la primera idea que se me vino a la cabeza fue “no importa, este grupo en cuatro años más va a competir en serio”. El plantel encabezado por Claudio Bravo, Gary Medel, Alexis Sánchez y Arturo Vidal y dirigido magistralmente por Marcelo Bielsa recién terminaba su primera Copa del Mundo y en el país de la samba tendría su prueba de fuego. Y así fue. El problema es que se llegó a la misma instancia y la selección chilena fue eliminada por el mismo rival, aunque en una versión aún peor que cuatro años antes.

Por eso hablar de Rusia 2018 resulta difícil y aventurado acá en Chile. El grupo que debe llegar a la nación euroasiática es básicamente el mismo, con una base inamovible y con jugadores que ya habrán llegado a sus picos de rendimiento, aunque todos con desafíos profesionales superiores: Vidal seguirá siendo el motor del equipo en que esté (y esperamos sin lesiones en el Mundial), Bravo será arquero de Barcelona, Sánchez figura en el Arsenal y Medel estará jugando en el Inter de Milán. El problema es que a esa base hay poco que sumar: Charles Aranguiz que debiera estar en algún club europeo; Eduardo Vargas ojalá estabilizado en algún equipo del viejo continente; y alguna que otra sorpresa, pero no mucho más.

Las carencias seguirán siendo las mismas de Brasil 2014: defensas casi no hay -de hecho el Mundial se jugó improvisando volantes como Francisco Silva o Gary Medel- y los pocos que figuran con opciones de recambio han tenido poca continuidad o derechamente no son lo que busca Jorge Sampaoli. En el listado aparecen Igor Lichnovsky, hoy en el Porto pero que nunca se consolidó como titular en la U. de Chile; Enzo Roco, hoy en Almería de España, defensor alto pero lento para el esquema del DT (que gusta del mano a mano, instalarse en campo rival y dejar un espacio de 40 metros para defender de espaldas al portero); Eric Pulgar, joven defensor que llegó esta temporada a U. Católica proveniente de Antofagasta pero que aún espera ratificar su calidad.

Otro punto a tener en cuenta es la dirección técnica. Jorge Sampaoli demostró ser un tremendo entrenador cumpliendo un ciclo histórico en la U, con un inédito tricampeonato y una Copa Sudamericana; tomó la selección con una severa crisis futbolística y serios problemas disciplinarios fuera de la cancha y la clasificó al Mundial cumpliendo con creces en la forma de juego, pero quedando al debe en el resultado final. Su gran desafío será superar lo hecho en la copa recién pasada, demostrar que su forma de encarar los partidos es lo que Chile necesita y sobre todo seguir contando con el aval y credibilidad de sus jugadores. A mi juicio ahí radica uno de los grandes problemas: el discurso del fútbol ofensivo está absolutamente asumido por cada integrante de la Roja, pero en el Mundial cometió errores tanto en decisiones futbolísticas (¿a qué llevó a Valdivia?, ¿por qué utilizó sólo 14 jugadores?, ¿por qué se preocupó personalmente de las lesiones previas al mundial de Arturo Vidal o el mismo Mago Valdivia y a Matías Fernández, puntal en la clasificatoria anterior, ni siquiera le preguntó por su estado?, ¿por qué esperó al lesionado Pablo Hernández hasta último minuto y sacó de la nómina a Gustavo Canales y Esteban Paredes, a quien debió reconvocar?) como en lo extrafutbolístico, peleándose con la prensa de su país, diciendo que su compromiso era hasta Copa América, dando notas exclusivas a medios de prensa de países donde quería trabajar.

Lo peor fue la gran cantidad de lesionados que dejó el Mundial: Vidal nunca se recuperó del todo (aunque eso es su responsabilidad por querer estar a cualquier precio), Medel terminó jugando desgarrado, Charles Aránguiz finalizó con serios problemas musculares (los mismos que padeció con Sampaoli en la U) y Felipe Gutiérrez se perderá seis meses de actividad por una problema a la rodilla. Regular las cargas de trabajo en medio del Mundial puede ser la solución, pero el argentino no es amigo de bajar la intensidad y seguramente repetirá el error. El problema es que con una base tan corta como la de Chile, lesionar futbolistas por darles más trabajo puede ser fatal en caso de avanzar en la competencia. ¿Se imaginan qué pasaba si Chile eliminaba a Brasil y debía enfrentar a Colombia sin Medel, Vidal, Aránguiz, Gutiérrez, probablemente Alexis Sánchez y alguno más? Hubiera sido llegar a cuartos de final sólo por cumplir. Por eso, urge aumentar la base de futbolistas competitivos, capaces de dar pelea en la instancia que sea de una Copa del Mundo y no depender exclusivamente de cinco o seis valores como ocurrió en Brasil.

*Pancho Eguiluz es periodista del canal Mega Noticias de Chile y conductor de En Clave Deportiva por Radio La Clave.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *