Entender por qué Camerún estaba condenado

Por Arthur Wandji (@ArthurWandji)*

Dejando el suelo de Yaundé (NdeR: capital política de Camerún) el 9 de junio rumbo a Brasil para participar en la Copa del Mundo, todos los signos ya presagiaban la mala suerte de los Leones Indomables. El resultado, Camerún terminó último (0 puntos) con tres derrotas, incluyendo 9 goles y consiguió solo una anotación.

¿Una maldición? ¡Eso debe ser! El equipo nacional de fútbol de Camerún debe estar maldecido. ¡No hay duda! Basta que se esté preparando una importante competencia para que resurjan sus antiguos “demonios”. Y ese fue el caso, de nuevo, este año, con motivo de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014. Al igual que en la organizada por Sudáfrica en la edición de 2010, las mismas causas producen los mismos efectos. Salvo que, en el balance general, el balance es más pesado. Samuel Eto’o y sus compañeros de equipo terminaron últimos en la competencia. Eliminados en la primera ronda, los jugadores de Volker Finke registraron tres derrotas, primero contra México (0-1), luego Croacia (0-4) y, finalmente, Brasil (1-4). Cero puntos con nueve goles recibidos en tres partidos contra una sola anotación, la obra de Joel Matip durante su último partido contra el país anfitrión. Pero era de esperar. Como están las cosas desde el inicio, la humillación parecía inevitable.

El boicot de la bandera nacional
De hecho, las primeras señales de advertencia de una derrota prematura de los Leones Indomables en la aventura brasileña aparecieron el 7 de junio 2014, cuando Samuel Eto’o y sus compañeros de equipo han rechazado públicamente la “bendición” del pueblo camerunés, boicoteando deliberadamente la ceremonia de adiós en el estadio Omnisports Ahmadou Ahidjo de Yaundé. Pero eso también era predecible. De hecho, unas horas antes, los cameruneses tuvieron que enfrentarse a Moldavia, como su partido de preparación final. Pero antes del encuentro, los rumores circulaban en las gradas. Uno podía oír susurros: “los jugadores cameruneses amenazan con no jugar este partido”. Pero en última instancia, Finke y sus hombres se presentaron sin el capitán de las tropas, que a su vez estuvo desde el inicio de la segunda mitad del juego, y se fue un cuarto de hora antes del fin ¡Extraño! El público se quedó atónito, pero eso fue sólo el comienzo de sorpresas. “Los jugadores han decidido boicotear la Copa del Mundo, si no tienen sus primas”, aseguran. Y aprendemos más.

Primas: cuando las apuestas dominan el juego
Este clima delicuescente marcado por el virulento reclamo de bonificaciones por parte de los jugadores se inició a principios de la preparación, el 20 de mayo en Waalschee, Austria. Antes de que comience el ciclo, el caso ya había sido establecido en varios eventos. Los jugadores querían obtener la primera mitad de los cerca de 3,4 mil millones de francos prometidos por la FIFA en la primera ronda, y la segunda mitad, sobre su progreso en la competición. También planteaban como condición, que se presenta a ellos, todos los contratos de partidos de preparación, y que firmó el equipo con Puma y los patrocinadores tops. Luego pidieron recibir el 50% de todas las primas pagadas por los socios de la selección nacional. Los dirigentes de la Federación de Fútbol de Camerún (FECAFOOT) no estaban de acuerdo. La controversia creció. Para demostrar su seriedad, los jugadores se negaron a volar el 8 de junio para visitar Brasil. Por último, Fécafoot se plegó pliega y pagó bonos en efectivo a los jugadores que estuvieran dispuestos a despegar para Brasil al día siguiente. En la prensa africana y europea, los Leones ocuparon los titulares. La imagen de Camerún ya estaba empañada.

Camino a la guerra sin refugio
La crisis siguió en Brasil. En la delegación de Camerún, los jugadores y sus dirigentes administrativos no se hablaban. Leones culpan a la Fécafoot por su falta de transparencia acerca de las negociaciones sobre las primas. Y el Ministro de Deportes, Adoum Garoua, fue acusado por Samuel Eto’o y sus compañeros de haber “cubierto el mal manejo de Fécafoot”. Dijo el Ministro que el ‘Pichichi’ amenazó con “volver a las 13 horas, si no me alejaba de él.” Y como si eso no fuera suficiente, otra guerra nació, esta vez entre los dos tutela del fútbol camerunés. El martes 17 de junio, el Ministro de Deportes fue “perseguido” a través del Golden Hotel, donde se alojaban las autoridades camerunesas, por Joseph Owona, presidente de la Fécafoot. Según trascendió, los dos hombres incluso casi llegan a las manos. Adoum Garoua, que no estaba dispuesto a compartir los gastos, tuvo que empacar sus maletas y se trasladó al Hotel Quality, cerca de Sheraton Hotel Lions. Una vez más, los funcionarios parecían más interesados en el dinero que en los resultados de la selección.

La decisión “audaz” del entrenador
Sumado a todas estas travesuras, la elección del entrenador Volker Finke, particularmente atrapado, de traer consigo a cuatro jugadores lesionados: Samuel Eto’o, Landry Nguemo, Jean II Makoun y Stephane Mbia. Era un serio obstáculo para un equipo que esperaba competir con México, Croacia y Brasil. Además, había sido ya criticado por no haber mantenido a los jugadores que se necesitaban para esta expedición. El entrenador fue engañado por la calidad de los hombres en el terreno. “Está claro que Camerún no tenía un equipo competitivo, dada la producción de sus jugadores. Parecían haber ido a defenderse para no recibir muchos goles, en lugar de tratar de ganar”, cree un columnista de deportes de Camerún. Esto probablemente explica por qué el once de Camerún varió de un juego a otro. El resultado, por tanto, no podía sorprender a nadie.

 

*Arthur Wandji es un periodista del sitio web de noticias sobre el fútbol de Camerún www.camfoot.com; también escribe para el reconocido diario camerunés “La Nouvelle Expression”

 

////////////////////////////////////////

ORIGINAL

Comprendre pourquoi le Cameroun était voué à l’échec

En quittant le sol de Yaoundé, le 9 juin dernier à destination du Brésil pour participer à la Coupe du monde, tous les signes présageaient déjà un «mauvais» sort aux Lions Indomptables. Résultat, le Cameroun termine dernier de la classe (0 point) avec trois défaites, dont 9 buts encaissés et un seul marqué.

Une malédiction? Ce doit être cela! La sélection nationale de football du Cameroun doit être maudite. Sans doute! Il suffit qu’elle prépare une compétition d’envergure, pour que ses vieux «démons» refassent surface. Et c’était encore le cas cette année, à l’occasion de la 20e Coupe du monde (Brésil 2014). Comme lors de l’édition organisée par l’Afrique du Sud en 2010, les mêmes causes ont produit les mêmes effets. Sauf qu’au niveau du bilan, le constat est plus lourd. Samuel Eto’o et ses coéquipiers terminent derniers de la compétition. Eliminés au premier tour, les joueurs de Volker Finke enregistrent trois défaites, d’abord face au Mexique (0-1), puis la Croatie (0-4) et enfin le Brésil (1-4). Un zéro pointé avec 9 buts encaissés en trois matchs, contre un seul inscrit ; l’œuvre de Joël Matip, lors de leur dernier match face au pays organisateur. Mais il fallait s’y attendre. Vu comment les choses ont commencé, l’humiliation paraissait inévitable.

Le boycott du drapeau national

En effet, les premiers signes qui annoncent une déroute prématurée des Lions Indomptables à l’aventure brésilienne apparaissent le 7 juin 2014. Lorsque Samuel Eto’o et ses coéquipiers ont publiquement refusé la «bénédiction» du peuple camerounais, en boycottant délibérément la cérémonie d’au revoir à eux dédiée au stade Omnisports Ahmadou Ahidjo de Yaoundé. Mais ça aussi, c’était prévisible. En effet, quelques heures plus tôt, les Camerounais devaient affronter la Moldavie, dans le cadre de leur dernier match de préparation. Or, avant le match, des rumeurs circulaient déjà dans les gradins. L’on pouvait entendre murmurer : «les joueurs camerounais menacent de ne pas disputer ce match». Mais finalement, Finke et ses hommes se sont pointés, sans le capitaine des troupes, qui, lui, est arrivé dès le coup d’envoi de la deuxième mi-temps de la rencontre, et en est reparti un quart d’heure avant la fin. Etrange ! Le public est stupéfait, mais ce n’est que le début des surprises. «Les joueurs sont décidés à boycotter le Mondial, s’ils n’ont pas leurs primes», apprend-t-on encore.

Primes : quand les enjeux dominent le jeu

Ce climat déliquescent, marqué par des revendications virulentes de primes de participation par les joueurs a pourtant démarré dès le début de la préparation le 20 mai dernier à Waalschee en Autriche. Avant même le début du stage, l’affaire s’était déjà instituée en faits divers au sein de la tanière. Les joueurs demandent d’abord à toucher la moitié des près de 3,4 milliards de francs promis par la Fifa dès le premier tour, et la seconde moitié, au fil de leur progression dans la compétition. Ils posent en outre comme condition, qu’il leur soit présenté, tous les contrats des matchs de préparation, et celui signé avec l’équipementier, Puma ainsi que ceux avec les tops sponsors. Ces derniers demandent ensuite à toucher 50 % de toutes les primes versées par les différents partenaires de la sélection nationale. Les dirigeants de la Fédération camerounaise de football (Fécafoot) ne sont pas d’accord. La polémique enfle. Pour démontrer leur sérieux, les joueurs refusent de prendre l’avion le 8 juin, afin de  se rendre au Brésil. Finalement, la Fécafoot se plie et paie cash les primes aux joueurs qui acceptent de décoller pour le Brésil, le lendemain. Dans la presse africaine et européenne, les Lions font la Une. L’image du Cameroun est écornée.

Place à la guerre dans la tanière 

La crise continue jusqu’au Brésil. Dans la délégation camerounaise, les joueurs et leurs dirigeants administratifs ne se parlent pas.  Les Lions reprochent à la Fécafoot sa non-transparence au sujet des négociations relatives aux primes. Et le ministre des Sports dans tout ça ? Adoum Garoua, lui, était accusé par Samuel Eto’o et ses coéquipiers d’avoir «couvert la gestion calamiteuse de la Fécafoot». Lui, le ministre, que le Pichichi a menacé de faire «virer au journal de 13 heures, s’il ne se tenait pas loin de lui». Et comme si cela ne suffisait, une autre guerre est née, cette fois entre les deux tutelles du football camerounais. Mardi 17 juin 2014, le ministre des Sports a été «chassé» du Golden Hôtel où étaient logées les autorités camerounaises, par Joseph Owona, président de la Fécafoot. Selon des indiscrétions, les deux hommes ont même failli en venir aux mains. Adoum Garoua qui n’était pas disposé à partager les dépenses a dû faire ses valises, pour s’installer au Quality hôtel, non loin de Sheraton, l’hôtel des Lions. Une fois de plus, l’argent semblait plus préoccuper les officiels, que les résultats de la sélection.

Les choix osés de l’entraîneur

Il faut ajouter à toutes ces frasques, les choix de l’entraîneur, Volker Finke, reproché d’avoir notamment pêché dans la sélection de ses hommes où il a amené avec lui près de quatre cadres blessés dont Samuel Eto’o, Landry Nguémo, Jean II Makoun et Stéphane Mbia qui, lui, était convalescent. Un lourd handicap pour une équipe qui espérait rivaliser avec le Mexique, la Croatie et le Brésil. En plus d’être déjà critiqué de ne pas avoir gardé les joueurs qu’il fallait pour cette expédition. L’entraîneur s’est trompa dans la qualité des hommes sur le terrain. «C’est clair que le Cameroun n’avait pas une équipe compétitive, au regard du jeu produit par ses joueurs. Ils avaient l’air d’être allés se défendre pour ne pas prendre beaucoup de buts, plutôt que de chercher à gagner», croit un chroniqueur sportif camerounais. Ce qui explique sans doute le faite que le Onze entrant camerounais variait d’un match à l’autre. Le résultat ne pouvait donc surprendre personne.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *